No se me da bien ser mala, y mucho menos, hacer daño, así que lo siento, pequeña, lo siento de veras. Fue sin querer, antes me iría yo que echarte a ti de casa, como algo que no sirve.
Cuando estés fuera, con otra familia que sí te quiera en su totalidad, recuerda que yo te quiero, más que todos ellos, y que nunca olvidaré tu ronroneo, tu naricilla, y tus bigotes.
De verdad, te quiero, y lo siento por haberte querido así.
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