No importa cómo te cuide, o cuánto intente conservarte. Destiñes.
Los príncipes azules también destiñen. Los cuentos no dicen qué ocurre después de las perdices, no cuentan la verdad. La princesa, tarde o temprano, acaba salpicada de su maldad azul, llena de morados, llena de dolor por dentro, y "el cuento" nunca acaba.
Tú también destiñes, así que tendré que irme pronto a otro cuento en el que tú sólo seas una rana más.
Aprovéchalo ahora que sigue siendo perfecto...

No hay comentarios:
Publicar un comentario